
Las noticias importantes bien merecen un comentario, y ésta lo es. Can Vilà cierra sus puertas. Es un colmado con clara tendencia a exponer productos catalanes: pan, pasta, leche, yogures, conservas, galletas, agua, ratafia... Pero, sobre todo, es carnicería y es charcutería. El jamón es del bueno, y lo cortan siempre fino. Saben -y no quedan muchas carnicerías que lo sepan- cortar el "peixet de porc" como una bolsa, para poder rellenarlo con huevo duro y aceitunas. Además, no hay butifarras como las de can Vilà, es un hecho contrastable: blancas y negras, gordas y finas. Pero Montse está cansada.
- Ya llevaba tiempo pensándolo, pero no encontraba el valor. Ahora lo he encontrado y ya está. Me he decidido.
- Ya. Es lástima.
- Sí. Bueno.
Me pregunto si la gente del pueblo sintió lo mismo que yo ahora cuando cerró can Tió, el minimercado de mis abuelos. Mi abuela también hacía butifarras y salchichas. Y el jueves graso o lardero (dijous gras o llarder), chicharrones. Tengo la rodilla señalada desde que a los cinco años me acerqué demasiado a la enorme olla en la que se freían los chicharrones; no era curiosidad, sino impaciencia.
Esta semana estoy degustando las que probablemente serán mis últimas butifarras de can Vilà. En fin.
Gratos recuerdos de la última butifarra que comí en San Pol como premio a las 4horas de Marcha.
ResponderEliminarGran noticia, empiezas a ejercer de periodista... y freelance.
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