.jpg)
Hay delitos imperdonables, dice Harper Lee, como matar un ruiseñor. Porque son más débiles y no pueden defenderse de la agresión, porque son inocentes, pero, sobre todo, porque son el reflejo de la bondad y la belleza y a nosotros nos ha sido encomendada la tarea de cuidar y alentar lo bueno y lo bello que hay en el mundo, nada menos que por Dios; el mismo Dios que advierte pero al que escandalice a uno de estos pequeños que creen en mí, más le vale que le cuelguen al cuello una de esas piedras de molino que mueven los asnos, y le hundan en lo profundo del mar (Mt 18, 6). No sé decirlo de otro modo.
Creo que no lo podías haber dicho mejor...
ResponderEliminarEstá muy bien dicho.
ResponderEliminarEstoy de acuerdo con Marta y Sergio: muy bien dicho.
ResponderEliminarYo tambien estoy de acuerdo
ResponderEliminar