
Estos días mi familia anda un poco ajetreada planeando un fin de semana para vernos. Joana y yo tenemos que estar en San Millán de la Cogolla la última semana de noviembre para un congreso. A mi padre le apetece venir -y eso a mí me viene muy bien-, pero el domingo (el anterior y el posterior) hay que estar en Sant Pol para asistir al novenario de misas por mi abuelo. Enric tiene otro congreso en Madrid el 25-26 de noviembre, pero como las autoridades hebreas ya pergeñan cómo echarlo del país va a solicitar quedarse unos días más y luego entrar de nuevo en Israel con visado turista. Claro, si se queda unos días podría acercarse a san Millán. Marc se ha apuntado a un curso de fines de semana en Zaragoza y se reconoce incapaz de conducir el domingo hasta san Millán para volverse luego a Sant Pol y entrar a trabajar el lunes. Es una variable que hay que considerar. Con Nico no hay problema, porque aún vive en casa y es capaz de ir a la Patagonia con tal de saltarse algunas clases. María es capitalina (por Barcelona, digo, capital mundial en el sentir de sus habitantes) y puede trasladarse a Sant Pol, pero no mucho más lejos porque perdería clases de chino y de ballet (amén de otros muchos proyectos en los que anda siempre metida). Ferran... Bueno, desde que ha empezado a estudiar ingeniería aeronáutica es más difícil aún pescarlo con los pies en la tierra, así que no hay que contar con que se mueva de Valencia.
La ecuación es complicada: por ahora, parece que unos nos encontraremos en San Millán, de ahí algunos de esos unos bajarán a Sant Pol, donde se encontrarán con otros. Y Ferran en Valencia.
¿Qué desproporción! Llamas curso de fin de semana a un "máster" que me dura 2 años!!! Ni que me enseñaran a hacer punto de cruz para desempleados!
ResponderEliminarHum. Creo que por verte hacer punto de cruz pagaría yo.
ResponderEliminarY dije "curso de fines de semana", entendiendo que son muchos, pero fines de semana al fin y al cabo.
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