Joana ya sabe reconocer los argumentos de autoridad.
Sí, sí. Se ha dado cuenta de que cuando tengo que afirmar algo serio, recurro a ellos:
- Joana, cuando haces (o no haces) [eso] me pongo muy triste, y ¿sabes quién más se pone triste? Jesús.
Y se porta bien, al menos durante un rato, porque ella no quiere poner triste a Jesús.
- Mamá, ¿qué está diciendo el sacerdote?
- Que cuando hacemos algo malo a alguien, no sé, como no prestar un juguete o tirar del pelo, es como si se lo hiciéramos a Jesús.
Abre unos ojos como platos: ¿no prestar un juguete a Jesús? ¿Tirar del pelo a Jesús? ¡A quién se le ocurriría!
Ah, pero no sólo eso. También está aprendiendo a usarlos (aún no domina del todo la técnica):
- Mamá, ¿puedo comer una madalena?
- Podrás. Espera al postre. Anda, ve a quitarte el abrigo.
- Mamá, no olvides darme una madalena de postre, ¿eh?
- No olvides tú pedírmela.
- Pero, mamá, a ver, te estoy diciendo que no olvides que me tienes que dar una madalena de postre.
- Y yo te digo que procuraré no olvidarlo, pero dado que eres tú quien la quiere, no olvides pedírmela.
- Pero mamá, a ver. Dios, a veces, sólo pide..., pero otras veces Dios hace como tú dices, ¿me entiendes?
Interesante lógica la de Joana!!...pero qué es una madalena??
ResponderEliminarQué lista es Joana!! Lo ha comprendido muchísimo antes que yo...
ResponderEliminarbettyboop