Ayer hubo pataleta en el colegio. Aún no sé bien qué ocurrió, pero Joana se puso nerviosa y actuó como no lo había hecho hasta ahora. Al parecer, pataleó y mordió, y hubo que llamar a la subdirectora para que hablara con ella.
Cuando yo llegué ya era la de siempre. Estaba tranquila, sonreía y conversaba con la subdirectora.
- Mamá, por favor, espérame en el aula de recogida, que estamos hablando.
Respeté su conversación y me aparté un poco. Al poco rato, se acercaron.
- Bueno, Joana, espero que le cuentes a mamá todos nuestros proyectos.
- Sí.
En un discreto aparte, Bea me comentó un poco qué había ocurrido. Quedamos en llamarnos para hablar más tranquilas y nos despedimos.
Pedí a Joana que me contara esos proyectos de los que hablaban, pensando que se trataría de planes de comportamiento. Ni mucho menos. Joana había sabido ganarse a la subdirectora.
- Ah, pues es que voy a hacer un colegio. Le he dejado elegir si quería estar en el circo o en las piscinas. Me ha dicho que se quedará en las piscinas.
- Ah, vaya.
- Sí. Estará en las piscinas, pero yo le he dicho que un día la dejaré ser la DIRECTORA de TODO el colegio.
Espero que no esté iniciando una carrera política...
Bueno, llama a Bea y contrasta la información. Ya sabes que en estos casos hay que escuchar las dos campanas y conocer al campanero...
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