Dicen que lo decía el oráculo de Delfos. Y cómo va a equivocarse un oráculo. Entiendo, entonces, que eso de conocerse a uno mismo es algo que hay que aprender para enseñar a la prole. Yo lo de aprender lo voy llevando y lo de enseñar, lo intento, aunque algunos me han salido ya licenciados en la materia.
- Mamá, ¿por qué no me pusiste de nombre
esterdón?
Será un nuevo dinosaurio, qué sabré yo.
- ¿
Esterdón? Pues supongo que porque me gusta más Manel.
- Pero el
esterdón es el hueso más fuerte del esqueleto. Yo debería llamarme
esterdón.
1 comentario:
Esto del lenguaje debe ser así..., creo. El otro día tu ahijado le dijo a un amigo que "nunca, en su vida, le iba a traccionar". Un crack este Manel...
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