10/12/07

un aperitivo


Cerdeña en invierno tiene el encanto impagable de estar casi vacío de turistas. Los sardos son amables; las carreteras, un lujo entre alcornoques y pinos; las pizzas, un reto (tamaño volante de camión, pero la terminé).

Es agradable viajar con una misma, pero al final me aburro, me harto y me mandaría a paseo. Añoré la compañía de Paula y Shirley, que me tienen paciencia.

8 comentarios:

Marc Roig Tió dijo...

¿Hiciste Vescerdeña?

mòmo dijo...

Hice vescerdeña (con minúscula porque fue poquito). Ya lo contaré.

Ander Izagirre dijo...

¡Jo! Iba a escribir que qué envidia más grande. Y ahora que leo eso de vescerdeña, la curiosidad me roe, roig. ¡Cuenta, cuenta!

Ander Izagirre dijo...

Cerdeña es un abrelatas con el semicírculo del lado izquierdo demasiado pequeño (golfo di Oristano).

Enric dijo...

Te quedaste a medio camino de Jerusalén. ¿Cuando recorerás el otro medio?

Euge dijo...

¿cuándo? qué misterioso... vos también conquistaste una isla esta semana y no me habías comentado..mmññhh.

J. dijo...

Roí la red, Roig. Sin abrelatas. Sabía a ausencia.

Anónimo dijo...

buaaaaaaa, buaaaaaa, buaaaaaa
Te has ido de viaje sin mí, me has dejado abandonada. Yo podría haberte ayudado a demorarte en escoger la pizza perfecta y a comerla en un dos por tres.
Tamalito