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23/7/12

Una carta



Ayuntamiento de Estella
Alcalde
PASEO LA INMACULADA 1 PASEO INMACULADA (LA) 1
31200 ESTELLA
Navarra
España

Zizur Mayor, 23 julio 2012

Asunto: Estoy encantadísima con la semana medieval

Estimado alcalde,

Quiero enviarle una felicitación por algo que he visto recientemente y que está relacionado con su publicidad e imagen.

Me llamo Joana y tengo 7 años. El miércoles estuve con mis padres, mi hermanito y mi primo Nicolás en la semana medieval. Me ha gustado mucho. Fue una pasada. Me monté en Carlota y mi primo, en Cristina (dos burritas). En la plaza había un espectáculo donde bailé y me mareé un poco. Cantaron una canción en catalán. También por la plaza, salieron unos dragones que movían la cabeza; uno se agachó y tuve un poco de miedo, pero al segundo ya quiser cogerle la cabeza. Mi hermano no se asustó, sino que se reía mucho con ellos. También había unos personajes con una máscara de nariz puntiaguda. Yo, al asustarme, intenté huir de ellos y me resbalé y me caí. Me hice un poco de daño, pero no lloré, pues era muy divertido porque me hacían cosquillas. Después me fui a un sitio donde había colgada una manzana y con un arco muy duro, muy duro, muy duro* lancé una flecha, pero no le di**.

Teniendo en cuenta mis experiencias con su institución, le comento que en general, me siento encantada con sus servicios.

Agradeciendo de antemano la atención que me dispensa, se despide cordialmente.

Joana

P.D.: desearía recibir respuesta por cualquier medio

* Mamá, pon "muy duro, muy duro, muy duro", así: tres veces.
** Mamá, porque el arco iba muy duro. Ponlo. No, Joana, creo que ha quedado claro.



Hemos mandado esta carta al Ayuntamiento de Estella porque es de bien nacido el ser agradecido; y lo hemos hecho a través de LaExperiencia.com porque es un buen portal en el que os animo a entrar (no sólo porque sea el negocio incipiente del tío de Joana y creamos en él).

17/10/11

Una hazaña


Muchos domingos Joana prefiere, mientras nosotros estamos en misa, quedarse en la guardería que ha montado el párroco gracias a la buena disposición de chicos y chicas del pueblo, que se turnan para quedarse con los niños en la casa parroquial, distraerlos y vigilarlos.
Otra de las asíduas a la guardería es su amiga Candela, bastante más pequeña, a quien sus padres dejan al especial cuidado de Joana. Ella se toma muy en serio su papel y procura distraerla con cuentos o juegos. Pero ayer Candela se empeñó en querer volver junto a su madre. Joana se ofreció a acompañarla y la chica que vigilaba a ambas (y a otros cuantos niños y niñas) lo permitió, pues la misa ya había acabado y la gente estaba saliendo de la iglesia.
Candela y Joana salían de la casa parroquial cuando Joana recordó que había olvidado algo. Bastó que se girara un momento para que Candela, decidida, se lanzara a cruzar la calle. Esta calle que separa la casa parriquial de la iglesia es estrecha y poco transitada, pero es una calle, al fin y al cabo, y por ella pasan de vez en cuando algunos coches. Joana llegó a la acera a tiempo de ver que venía un coche y de detener a su amiga, que ya se lanzaba a cruzar.

- Mamá, le dije "¡Candela, no!", y la agarré así. Porque pasaba un coche, mamá. ¿Verdad que lo hice bien, mamá?
- Muy bien, Joana.
- Creo que voy a llorar de alegría, mamá.

No sabemos, claro, a qué velocidad iba ese coche o si ya había frenado antes de la heroica hazaña de Joana, pero qué más da. Ella está orgullosa. Yo, más.