Llega una carta del colegio. Viene a decir que en breve explicarán la reproducción humana en clase y que agradecerían que los niños vinieran ya un poco informados de casa.
Íñigo y yo nos pasamos la pelota durante unos días. Al final, Joana es quien decide (de una manera original):
- Aita, ¿es verdad que la Virgen dijo "cómo va a ser eso si yo no conozco varón"?
- Sí, ¿pues?
- Bueno, al menos a José lo conocía. Y seguro que a alguno más.
- Ah, bueno, es que no se refiere a eso.
Y le suelta una introducción al tema, que no reproduzco porque no quiero robar instantes de gloria a ningún progenitor. Que cada cual dé lo mejor de sí.
Pero sólo una introducción, porque las preguntas de Joana van más allá de la biología. Y me deja a mí el meollo. Y yo hago lo que puedo. Intento no irme por las ramas, pero supongo que un poco sí que me he balanceado...
- Pero a ver, ¿cómo se encuentran el espermatozoide ese y el óvulo? ¿Van volando por ahí y de repente ¡pan! se encuentran? Al menos, yo me lo imagino así.
Odio que me manden tarea.
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21/5/15
15/9/14
Don Dinero
Para mostrar su descontento, llora desde que entramos en el primer colegio hasta que la dejo con su maestra. Manel intenta consolarla.
- Mira, Eugenia, Jesús.
Y señala la estructura de madera y cristal desde donde una Virgen con el Niño recibe sonriente a los alumnos.
Intento colaborar (Sí, ahí están Jesús y la Virgen. ¿Les mandamos un beso?), pero las intenciones de Manel no iban por donde yo creía.
- Mamá, quiero una moneda para echar y que se mueva.
Eugenia sigue llorando.
19/6/12
Nuestro paseo de la fama
- No, Joana. Cuéntame.
- Hoy en clase de gimnasia han puesto una canción de Louis Armstrong.
- ¿Ah, sí? ¿Te lo ha dicho la profesora o lo has reconocido tú sola?
- No, no me lo ha dicho. Yo le he dicho: oye, Ana, ¡este es Louis Armstrong!
- Ah. ¿Y qué ha dicho ella?
- Que sí.
No puedo evitar sentir esa punzada de orgullo tonto. Louis Armstrong es una especie de totem familiar, por decirlo de algún modo. Mis hermanos y yo hemos crecido oyendo a mi padre hablar de su "amigo" Louis y de su "amigo" Frank. Siempre los menciona como si se tratara de viejos y añorados amigos. En las conversaciones de sobremesa, o incluso en la tienda, desde detrás del mostrador, suelta algo así como "Sí, Louis antes venía bastante a cenar, pero últimamente lo agobian con actuaciones y no tiene tiempo". Hace poco me contó mi padre que dejó boquiabierto a un cliente que se quejaba porque se había perdido el concierto de Bruce Springsteen, al decirle: "Hombre, si tanto te afecta ven a escucharlo a casa. Siempre que está por aquí se queda a cenar, y siempre le pedimos que nos cante algo". Por suerte para el pobre hombre, Ángeles se dio cuenta del enredo de su jefe y desmintió la broma.
- Y, ¿sabes, mamá?
- Perdona, no te escuchaba. Dime, dime.
- Le conté a Ana que Louis Armstrong es amigo de mi abuelo. Y que a veces ha venido a casa a cenar.
Ups.
6/3/12
Ese punto rebelde
- ¿Qué tal ha ido todo hoy, Joana?
Ella levanta el pulgar. Con lo difícil que resulta a veces que se calle, y en cuanto le preguntas algo le da por la mímica.
- ¿También en neuromotor? ¿Hoy no te han castigado? -Ayer sí la castigaron-.
- Sí, mamá. En neuromotor me he vestido rápido, pero no hemos tenido.
- ¿Por qué?
- Porque unas niñas, y no quiero decir cuáles, estaban hablando y Ana ha dicho: Girls, to your seats. Today, no neuro.
- Vaya, qué lástima. Supongo que neuro os gusta a todas, ¿no?
- Bueno, a mí no.
- ¿No? ¿Por qué?
- No le encuentro el punto de gracia. Todas lo han encontrado, pero yo no lo encuentro.
Ella levanta el pulgar. Con lo difícil que resulta a veces que se calle, y en cuanto le preguntas algo le da por la mímica.
- ¿También en neuromotor? ¿Hoy no te han castigado? -Ayer sí la castigaron-.
- Sí, mamá. En neuromotor me he vestido rápido, pero no hemos tenido.
- ¿Por qué?
- Porque unas niñas, y no quiero decir cuáles, estaban hablando y Ana ha dicho: Girls, to your seats. Today, no neuro.
- Vaya, qué lástima. Supongo que neuro os gusta a todas, ¿no?
- Bueno, a mí no.
- ¿No? ¿Por qué?
- No le encuentro el punto de gracia. Todas lo han encontrado, pero yo no lo encuentro.
4/3/12
Un problema, una solución
Por tercera vez en una misma semana, le recuerdo a Joana que debe entregar las hojas de tarea que se acumulan en su libreta de ejercicios. Probablemente las entregará uno de estos días,otra vez con las esquinas un poco arrugadas. Pero la próxima semana hojas nuevas las sustituirán; y yo le repetiré de nuevo que es mejor transportar los papeles en la carpeta, y le repetiré que las tareas deben entregarse a la profesora. Y así una y otra vez.
Pero, sorpresa: Joana ha preparado su mochila para el lunes. Una nota cuelga de la libreta de tareas.
Desde luego, se está haciendo mayor.
25/1/12
La cabra tira al monte o De tal palo, tal astilla. Un ejemplo
Estoy acostumbrada a las salidas del cole de Joana. No son apresuradas ni arrolladoras, no. Joana suele salir de clase con calma. Con mucha calma. Tal vez con demasiada calma.
Por no sé qué designio divino, su clase es siempre la última en abrir las puertas. Las niñas van saliendo: en fila las que se dirigen al autobús; en grupos de dos, tres, cuatro, las que tendrán que esperar en el aula de recogida. Yo estoy en el pasillo, esperando. Cuando el bullicio ha pasado de largo aparece por fin Joana. Lleva la mochila abierta en una mano, el abrigo en otra y la bata a medio desabrochar todavía, porque no le ha dado tiempo. Sé que dos días a la semana hace un esfuerzo por estar lista la primera, así que el resto no digo nada y espero paciente a que termine de prepararse.
Por eso, ayer no atiné a sacar la cámara del bolso e inmortalizar el momento cuando distinguí su cabeza entre el tropel que salía de clase. Por lo que podía apreciar, iba inusualmente lenta; ni siquiera se había dado cuenta de que yo estaba allí. Casi me había alcanzado cuando por fin las aguas de ese mar de niñas se abrieron y la descubrí: sin la bata, con su abrigo puesto y casi abrochado y la mochila en su espalda (abierta, sí, que nadie es perfecto). Sostiene frente a sí un libro y camina absorta, leyendo. Tendría que decirle que se empotrará contra una farola, o tropezará con alguien, o que la atropellarán, pero...
Por no sé qué designio divino, su clase es siempre la última en abrir las puertas. Las niñas van saliendo: en fila las que se dirigen al autobús; en grupos de dos, tres, cuatro, las que tendrán que esperar en el aula de recogida. Yo estoy en el pasillo, esperando. Cuando el bullicio ha pasado de largo aparece por fin Joana. Lleva la mochila abierta en una mano, el abrigo en otra y la bata a medio desabrochar todavía, porque no le ha dado tiempo. Sé que dos días a la semana hace un esfuerzo por estar lista la primera, así que el resto no digo nada y espero paciente a que termine de prepararse.
Por eso, ayer no atiné a sacar la cámara del bolso e inmortalizar el momento cuando distinguí su cabeza entre el tropel que salía de clase. Por lo que podía apreciar, iba inusualmente lenta; ni siquiera se había dado cuenta de que yo estaba allí. Casi me había alcanzado cuando por fin las aguas de ese mar de niñas se abrieron y la descubrí: sin la bata, con su abrigo puesto y casi abrochado y la mochila en su espalda (abierta, sí, que nadie es perfecto). Sostiene frente a sí un libro y camina absorta, leyendo. Tendría que decirle que se empotrará contra una farola, o tropezará con alguien, o que la atropellarán, pero...
15/11/11
Balance: qué sabe y qué ignora Joana a los 6 años y medio
- Mamá...
- Dime, Joana.
- ¿Sabes? Hoy, en el cole, nos han dado un papel en blanco para que escribiéramos lo que nosotras quisiéramos, y yo he escrito la poesía de Caminante, no hay camino. Mira.

***
- Mamá...
- Dime, Joana.
- ¿Qué es un aipot?
- Pues un aparato para escuchar música. ¿Por qué?
- Porque en el cole muchas niñas dicen todo el rato: yo quiero un aipot, yo me pediré un aipot... Y yo no sabía qué era un aipot.
- Dime, Joana.
- ¿Sabes? Hoy, en el cole, nos han dado un papel en blanco para que escribiéramos lo que nosotras quisiéramos, y yo he escrito la poesía de Caminante, no hay camino. Mira.

***
- Mamá...
- Dime, Joana.
- ¿Qué es un aipot?
- Pues un aparato para escuchar música. ¿Por qué?
- Porque en el cole muchas niñas dicen todo el rato: yo quiero un aipot, yo me pediré un aipot... Y yo no sabía qué era un aipot.
26/10/11
Oratoria
- Mamá, te tengo que contar una cosa.
- Claro, dime.
- Es que hoy en el comedor me he enfadado... ¡uf!
Acompaña sus palabras con movimientos contundentes de cabeza y mano, para que no me quepa duda del tamaño del enfado.
- ¿Qué ha pasado?
- ¿Te acuerdas de que esta mañana hemos leído en el menú que hoy tocaba pescado con mayonesa?
- Sí: ponía "merluza a la romana con mayonesa".
- ¡Pues en lugar de mayonesa han puesto limón! Las cocineras son unas mentirosas.
- Bueno, Joana, no sabes por qué lo han hecho. Tal vez no sea para enfadarte tanto.
- No, mamá, escucha. Es que cuando digo que me he enfadado es como decir que hay ropa tendida, ¿entiendes?
- ¿Ropa tendida?
- Sí, cuando quieres decir que hay gente escuchando y dices que hay ropa tendida.
- ¡Ah! ¿Es una metáfora?
- Sí. Eso.
- Ah, vale. Tienes razón, es una injusticia lo del limón, pero antes de acusarlas de mentirosas, pregúntales por qué lo han cambiado. ¿Vale?
- Vale.
28/9/11
Promesas electorales
Ayer hubo pataleta en el colegio. Aún no sé bien qué ocurrió, pero Joana se puso nerviosa y actuó como no lo había hecho hasta ahora. Al parecer, pataleó y mordió, y hubo que llamar a la subdirectora para que hablara con ella.
Cuando yo llegué ya era la de siempre. Estaba tranquila, sonreía y conversaba con la subdirectora.
- Mamá, por favor, espérame en el aula de recogida, que estamos hablando.
Respeté su conversación y me aparté un poco. Al poco rato, se acercaron.
- Bueno, Joana, espero que le cuentes a mamá todos nuestros proyectos.
- Sí.
En un discreto aparte, Bea me comentó un poco qué había ocurrido. Quedamos en llamarnos para hablar más tranquilas y nos despedimos.
Pedí a Joana que me contara esos proyectos de los que hablaban, pensando que se trataría de planes de comportamiento. Ni mucho menos. Joana había sabido ganarse a la subdirectora.
- Ah, pues es que voy a hacer un colegio. Le he dejado elegir si quería estar en el circo o en las piscinas. Me ha dicho que se quedará en las piscinas.
- Ah, vaya.
- Sí. Estará en las piscinas, pero yo le he dicho que un día la dejaré ser la DIRECTORA de TODO el colegio.
Espero que no esté iniciando una carrera política...
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