29/2/08

Un día de perros


Con sólo echar un vistazo a la caldera, el técnico diagnostica: tienes el vaso de expansión roto. Y como es un técnico vocacional y un tipo majo, me explica qué significa eso en teoría y en la práctica: si mantengo la aguja del nivel del agua en cero (como estaba haciendo hasta ahora), juego con muchos ases para cargarme la caldera de un día para otro; si la mantengo entre 1 y 2, como debe ser, va a empezar a expulsar agua en cuanto suba la temperatura y aumente la presión. Soluciones: cambiar el vaso de expansión, que es un cacharro enorme y rojo colocado al fondo de mi caldera. Imposible sacarlo por la puertecilla delantera, tiene que ser por arriba. Pero, ¡oh, diantres!, con la obra de la cocina puse encimera de granito sobre esa tapa. A ver quién es el guapo que la mueve sin romperla. Por supuesto, la caldera está pegada a la pared: sacarla de su cubículo no es una opción.

Lo bueno es que, de puro majete, el técnico me revisó el gas y me aseguró que no tengo ni una pequeña fuga.

Voy a ver a María. Aparco y bajo a Joana. El botón de cerrar no funciona. Cierro con llave, pero sólo se cierra la puerta del condustor. Abro. Debajo de la radio hay un botón negro con un candado dibujado. Aprieto. Clic-clac. ¿Clic-clac? ¿No debería ser sólo clic? Me toma el pelo: cierra y abre. Pruebo otra vez con la llave. Nada. Me cabreo y lo dejo abierto. Nadie lo ha robado. Al llegar a casa, pruebo de nuevo y funciona perfectamente. Creo que ya sé qué ocurre: desde demasiado cerca, lo intimido.

Cuando el sol ya no alumbra lo suficiente, enciendo la luz. La cocina parece una discoteca sin presupuesto: una de las dos ¿bombillas-aro? se enciende y se apaga unas 120 veces por minuto (o más). Joana y yo cenamos casi a oscuras, con la luz de la campana extractora. Esta mañana seguía igual. Ni hablar. Yo hoy te desmonto. Joana está maravillada. Me dice que cuando sea mayor quiere ser capaz de arreglar una luz quitando el trocito que se ha roto. Mi día de perros ya está compensado.

* La ilustración es de Liniers

3 comentarios:

Mae dijo...

Me encanta Liniers.
Todos esos días tienen sus inimaginables recompensas.

Paula dijo...

Te leo, aunque no parezca que estoy al otro lado. Y haciéndolo, me siento más cerca vuestra, de ti y de Joanna. Lo que escribes es precioso. Está bien eso de tener a tu lado a una personita que te inspira tanto.
Besos a las dos!

PD: a ver si la semana que viene coincidimos y quedamos, o hacemos otra visita a María y Hugo. Cuando pasen las elecciones estaré más tranquila... Esta semana no te he llamado porque sólo libro un día, mañana, y tenemos la boda de Ángela y Mikel. Ahí veré a María, nos acordaremos de ti.
Besikos!

Bloody Marie dijo...

Primero: FELIZ CUMPLEAÑOS HERMANITA!!!!!!!!! Lo mejor de estar al otro lado del mundo es que puedo ser la primera en felicitarte!! Espero que tu día, el que hace un par de horas que ha empezado, no sea de perros sino de dulces y de colores, de caballos, de libros y de sol.

Yo acabo de regresar de Nueva York y estoy que muero... (Seis horas de autobús). Tampoco he tenido el mejor día de mi vida, pero voy a ahorrarme los detalles.

El tema de la cocina, la luz y la caldera lo dejo para el técnico voacional y Joana cuando sea mayor; pero voy a ayudarte con lo del coche. El botón de cerrar a veces decide no funcionar, es lo que tiene. Yo lo que hago es probarlo repetidamente moviendo mi posición o la de mi mano hasta que se decide a hacerme caso. Y lo del clic-clac es porqué tienes la puerta abierta. Así es como va...sólo funciona cuando todas las puertas están cerradas.

Molts petons i abraçades!!!! PER MOLTS ANYS MÒ! T'estimo wapa.