21/8/08

celos


Joana es sensible. No puede evitarlo. Si John Smith vuelve en barco hacia Londres, dejando allá en tierra a Pocahontas, llora desconsolada, pidiéndole a gritos que no se vaya; si Shreck y la princesa y el asno se enfadan, sus ojos vidriosos empiezan a verter agua en cuanto tiene valor para preguntar "mamá, ¿por qué no se quieren?". Por eso no fue una sorpresa su actitud hacia el final de la película Tarzán:
- Mamá, ¿qué le pasa al gorila negro? (voz trémula)
- Le han disparado y se está muriendo.
- ¿Por qué se está muriendo? (palabras entrecortadas)
- Porque le han disparado, pero ahora que se ha muerto Tarzán será el jefe y todos estarán contentos.
- ¡No se ha muerto: se está muriendo! (ojos acuosos)
- Bueno... en realidad...
- ... (diluvio desatado).

Se me ocurre que esta vez Jane se quedará con Tarzán, después de un amago de abandono, así que intento consolarla con esa idea.
- Joana, ¡mira! ¿Qué te parece, quieres que Jane se vaya o que se quede con Tarzán?
- ¡Que se vaya! (llorando)
- Pero no... hombre... ¿No quieres que se quede con Tarzán y los dos se casen y sean muy felices?
- No, quiero que se vaya. (Las opiniones son firmes, a pesar de que no para de llorar disgustada)
- ¿Pero por qué?
- ¡Porque quiero que Tarzán se quede conmigo!

2 comentarios:

manuel dijo...

¡Anticuada! Eso te pasa por ponerle esos dramones en vez de edificantes historias de esquimales a los que se les está fundiendo el polo (¿cuándo harán versión en cine de aquel memorable guiñol...?).

Andanhos dijo...

¡Es una princesa!
A ver qué dirá Grisel...