29/12/09

Lo justo


Aunque su agenda es apretada, el paje real Meus amores nunca olvida su cita con los niños de Sant Pol. Los santpolenses le preparan una silla aterciopelada y confortable en lo alto de una tarima de madera, toda decorada con luces, colores y motivos navideños. El paje tiene a su servicio a media docena de pajecillos, no tan regios como él, pero también dignos de admiración. Dos de ellos se colocan a ambos lados de las escaleras de subida. Hasta allí nos dejan llegar a los padres, pero no podemos subir a ver al paje. Si queremos entregar nuestras cartas, nuestros hijos deben llevar el encargo. El paje sólo recibe cartas de manos de niños y niñas. No importa. Ya tuve mi oportunidad hace algunos -no tantos- años. Ahora le toca a Joana.

Ella sube con sus dos primitas y un amigo. Rodean al paje Meus amores. Antes de recoger las cartas que todos tienen en la mano, les sonríe y les pregunta si han sido buenos. Los cuatro asienten, convencidos. Pero Joana rectifica de inmediato. Al fin y al cabo, mamá dice que no hay que mentir.

- Bueno... Así así... -Su mano se menea de izquierda a derecha, indecisa. Como un tentetieso.- Bueno. Ya sé. Puedes traerme así así de lo que pido en la carta.

No sé qué le dice Meus amores, pero no habrá pasado por alto esta exhibición de la virtud de la justicia. Le espera un enoooorme día de reyes, estoy convencida.

2 comentarios:

Txarlin dijo...

Seguro que los Reyes Magos les traeran más cosas de así, así..., se lo merece. Muy mal por parte del Paje Real; no me parece bien que solo sean niños los que puedan entregar sus cartas. No te preocupes, seguro que algún año te dejarán. Besos de tus vecinos.

Fa dijo...

Mucha alegría en estas fiestas. Todavía estoy a tiempo de felicitarlas y mandarles mil besos y muchos abrazos más de nuestra parte y de la de Flavia también. Nunca olvidaré los caramelos que llovieron por una ventana de los abuelos Roig un día de Reyes.