26/3/10

Cuestión de actitud


Rhapsody in Blue

En el ómnibus (que dirían algunos de mis mejores amigos), uno puede dejarse trasladar, puede leer, puede estudiar los tipos humanos. Pero pocas veces el usuario de la villavesa (que dirían otros) se relaciona con el resto de pasajeros, salvo algún esporádico Buenos días. Aquí está su cambio. ¡Niña!, este asiento está reservado a los ancianos, ¿no lo ves? Por eso me extrañó el sábado ver -ver, sí: se materializó- una red de complicidad en un autobús urbano de San Sebastián.

Empezó, claro, Joana. Quiso sentarse sobre la protuberancia de la carrocería que esconde la rueda y se lo permití. Me mantuve de pie a su lado. Bajo su barbilla quedaba el pelo cano de una señora mayor, que conversaba en euskera con la pareja joven que tenía frente a ella. Cuando la señora se despidió, Joana interpeló a la pareja:

- Ahora podéis hablar conmigo.
- Claro. [¿Hablas eukera?]
Lo entendí, pero no sé reproducirlo.
- No, castellano y catalán.
Joana también lo entendió.
- ¿Y de qué quieres que hablemos?
Menuda pregunta. Inocente desconocida. Joana no paró de hablar en todo el trayecto. Mientras tanto, Andrea, sentada al otro lado del pasillo, intentaba meter baza de vez en cuando, aunque no tenía demasiadas oportunidades.
El espacio libre entre Joana y Andrea se había ido llenando: yo estaba allí, también los padres de Andrea y tres adolescentes, dos chicas y un chicarrón alto y saturado de pendientes. Por supuesto, exceptuando a Joana y sus víctimas, nadie hablaba con nadie. De pronto, el chico enjoyado comentó, para nadie pero para todos: vaya con los conductores de Donosti... Va rápido, ¿eh? Y sucedió. Otra voz masculina le respondió en tono amistoso: Vaya que sí... En ese momento el conductor, casi como si quisiera formar parte de la conversación, adelantó con brusquedad a un coche que no le había cedido el paso y dedicó a su propietario algunos adjetivos seleccionados.

Y allí en el pasillo, a la hora de la siesta, hacinados unos contra otros, nos reímos.

Lo constato como fenómeno social.

3 comentarios:

Shirley dijo...

San sebastián!!!! mmmmmmmm, pinxos, sangría.. e Iñaki en el Aralar, jajaja. Esta es más para Paula y Karent que para ti,que te la perdiste. Aquella vez cómo nos pusimos, jajaja.

Txarlin dijo...

Pues que sepas que me contaron que por Oriente estas cosas no se dan puesto que en los transportes públicos la gente va como sardinas en lata..., otro tipo de fenómeno social, jejejeje

Enric dijo...

En Canarias le llaman "uaua".