5/8/10

Allí donde fueres...

Hemos bajado al pueblo a animar a Marc. Se ha apuntado al campeonato de futbito local. La pista -no, no es un campo- está en el paseo principal, entre el bar de verano y el club náutico. La mayor parte del público cuelga de la repisa del paseo, desde donde tiene una vista panorámica del partido. Nosotras bajamos y vamos a saludar a los compañeros del equipo, un primo y varios amigos. Nos quedamos detrás de ellos, casi protegidas por una valla de plástico demasiado moldeable.

- Mira, Joana, nosotras vamos con los azules, ¿de acuerdo?
- De acuerdo.

De vez en cuando, mi primo anima a algún compañero: ¡Bien, Jaime, bien!
Joana, que es muy lista, deduce que si él lo anima, el tal Jaime debe de ser de los nuestros, y repite: ¡Muy bien, Jaime! ¡Muy bien, Jaime!

No pasa mucho tiempo y el árbitro omite una falta, o pita una no falta. Quién sabe. El banquillo se altera. Mi primo y el resto gritan amenazas al pobre colegiado, a pesar de que los jugadores ya están en danza otra vez. A medida que se van acallando los gritos, se oye, alta y clara, la voz infantil de Joana:

- ¡Vamos, árbitro! ¡Muy bien, árbitro!

1 comentario:

Txarlin dijo...

Normal..., yo también lo haría. Dale un besazo de mi parte.