21/1/08

prioridades


La hora de la siesta es un problema. No en casa, claro, donde tumbada en su cama canta y habla con sus muñecos hasta quedarse dormida; pero sí en la escuela. Allí comparte habitación con otros veinte niños que, por desgracia, no tienen costumbre de cantar un rato antes de dormir. Desde septiembre, la pelea con sus profesoras es continua.

- Joana, shhhhh. Tienes que dormir.
- Pero, es que no quiero dormir.
- Bueno, pues tienes que estar calladita para que tus compañeros puedan dormir.
- ¿Sí?
- Sí.
- ¿Por qué?
- Porque tienen sueño.
- ¿Y quieren dormir?
- Sí.
- Pero es que yo no quiero dormir.
- Si no duermes, por la tarde no podrás jugar con mamá.
- ¿No?
- No.
- ¿Por qué?
- Porque estarás muuuy cansada y tendrás muuucho sueño.
- Pero yo quiero jugar con mamá.
- Entonces tienes que dormir, ¿vale?
- Vale.
...
- Marta, tengo pis.

Durante un tiempo la solución intermedia (intermedia porque seguía hablando y razonando antes de aceptar dormir, pero dormía, al fin y al cabo) estuvo en los premios.

- Cuando vaya a recogerte le preguntaré a Marta si has dormido, y si me dice que sí, podrás ponerte los zuecos, ¿vale?
- Vale.

Adora esos zuecos que le trajeron de Holanda sus abuelos.

Ahora, por fin, parece que en la escuela han dado con la solución: cuando llega la hora de la siesta y todos los niños ocupan sus camastros, Joana se queda fuera un rato más, cantando. Luego entra.

- Ya está, Marta, ya he cantado.
- Ahora dormirás.
- Sí.

Y lo hace.

3 comentarios:

Marc Roig Tió dijo...

Lo que me pregunto es cómo pueden dormir los otros niños sin haber cantado antes. Hay gente para todo en esta vida, jeje.

Bloody Marie dijo...

Cuando yo hacía de monitora de comedor, estaba con niños de la edad de Joana. Ellos también tenían que dormir siesta. Y había uno que era como Joana. También tenía que cantar y hablar primero. Le dejaba estarse conmigo un rato. El problema es que, como se dormía más tarde, después no había manera de que se levantara. Y cada día era un sufrir tener que despertarlo (siempre el último por supuesto), porqué entonces se empeñaba en seguir durmiendo. Pobrecito...

Enric dijo...

¿Qué canta Joana?