21/4/08

Ola de crímenes en la biblioteca


La segunda planta de la biblioteca está en crisis. Y si no se remedia, pronto estará vacía por culpa de los catarros primaverales. En Pamplona llueve, es un hecho demostrable, incuestionable. Llueve mucho, llueve intermitentemente, llueve con sol o viento, lluvia calabobos o pedruscos, pero llueve. Y, claro, que te desaparezca el paraguas en Pamplona en abril no es cosa de broma. El primero fue el mío: precioso, grande, con mango de madera y un dibujo de las Gracias de Boticelli. Un ladrón con gusto, pensé. Le dejé una nota bien visible en la puerta del guardarropa, que al parecer me salió irónica. No funcionó. Una mano solidaria anotó al margen: "hay uno en el oratorio, junto al libro de peticiones". Era chato y negro. No es el mío. Hoy ha desaparecido también el de Alberto G., "es negro", indica, y no promete recompensa ni habla de su íntima amistad, pero en ese escueto "es negro" el lector atento percibe todo el dolor de la forzada separación. Una cuarta mano ha anotado "propongo poner un guardia". Estamos analizando la caligrafía por si se trata de una nota de sarcasmo del birlante, que pretende reírse en nuestras empapadas narices.

* El título es un plagio rastrero de la desternillante obra de Pelham Grenville Wodehouse.

6 comentarios:

Marc Roig Tió dijo...

¿Y la foto de Rufufú? ¿Acaso desconfías de alguien que viste "de sport"?

mòmo dijo...

¿En una biblioteca? ¡Desconfío de cualquiera que vista "de esport"! De hecho, para evitar que entre cualquiera estoy a punto de proponer que cuelguen en la entrada un cartel admonitorio: "Cuidado, que te harán trabajar".

Mis Caminos dijo...

Creo que tendremos que marcar nuestras pertenencias con nuestros nombres... igual que en las guarderías.

ramiro dijo...

Una película que ilustraría mejor la relación entre los paraguas y los robos sería Rififi, con Jean Gabin.
Quizás el ladrón piense que estás más linda mojada que seca.

Marta dijo...

¿Y un cepo en el mango que le pille los dedos al abrirlo? Las trampas para cazar ratones son muy antiguas pero siguen funcionando. Quizá también sirva con los mangantes de paraguas. Le identificais por el grito. Y sino, por lo menos, se hará pupa...

mòmo dijo...

Me gusta la aportación de Marta. Sí, creo que empezaré a repartir trampas cazarratones por la biblioteca...