12/6/08

curiosidad


Siempre hay alguna pregunta rondando por la cabeza de Joana. A veces se la sugiere una palabra escuchada en una película que ve por primera vez, una palabra cualquiera que yo habré oído decenas de veces, tantas como he visto Los aristogatos, pero a la que no he prestado nunca la menor atención.
- Mamá, ¿qué es sabotaje?
- ¿Qué? ¿Sabotaje?
- Sí

Otras veces la palabra le es ya muy familiar, pero se da cuenta de que realmente desconoce su significado, a pesar de que la usa.
- ¿Tienes calor? ¿Te quito el jersei?
- Uf, sí, qué calor tengo.
...
- Mamá, ¿qué es calor?

Ni siquiera las palabras de evidente significado detienen su curiosidad.
- Mamá, ¿para qué sirve la lengua?

Normalmente estas preguntas surgen en nuestro rato de común reposo: mi almuerzo, que coincide con su merienda (de lo que resulta que ella meriende natillas con ensalada o manzana con aceitunas o sandía y pan untado en salsa de guiso). Y siempre me pillan desprevenida. Después de ocho horas intentando dilucidar si un copista de hace 300 años tenía un pésimo modelo del que copiar o si era un descuidado que no ponía esmero en su trabajo, estas preguntas son un ariete: destrozan todos mis esquemas mentales y entran en estampida, y me obligan a hacer ejercicios de imaginación, síntesis y claridad no siempre satisfactorios. He obviado adrede mis respuestas a todas estas preguntas, por si alguien quiere probar a responder.

4 comentarios:

Marc Roig Tió dijo...

¿Hay premio?

mòmo dijo...

¿No te parece suficiente la satisfacción de aprender a responder a un niño de tres años? Bueno... mi economía -muy catalana ella- me permite invitar a caña y pincho.

Ander Izagirre dijo...

Yo puedo ayudar con sabotaje:

http://anderiza.blogspot.com/2007/10/sabotaje.html

Pecé dijo...

Mhmmmm... Buen futuro, pinta para filósofa.
Esto me recuerda el examen que tomé hace como un mes, a alumnos de cuarto de carrera, uno de los cuales espetó, levantando la vista del examen: ¿qué es infalible?