29/12/08

Cuentos antes de dormir


Joana no quiere acostarse. No quiere a pesar de la fuerza del sueño, a pesar de la promesa del descanso, a pesar de la cena y del cuento. No quiere porque tiene tres años y a los tres años nadie quiere ser tan pequeño como para tener que acostarse cuando los demás aún tienen cosas para hacer.
Sabe que llorar y patalear sólo servirá para sumar al disgusto una poco decorosa coloración de ojos, mejillas y trasero. Opta por la guerra sicológica.
- Abuelo, quiero... quiero... quiero... quiero agua.
- Pero si ya has bebido antes de acostarte.
- Pero es que tengo más sed.
- Bueno, ahora le digo a tu madre que te traiga aigua.
- Vale.
***
- Toma, bebe. Y deja de tomarme el pelo. Es hora de acostarte.
- Es que, mamá,... es que... quiero... quiero... contarte una historia.
Las ganas de reír se me escapan por debajo de la nariz.
- ¿Una historia? ¿Ahora? No. Hay que dormir. Me la contarás mañana.
- Pero es que te la quiero contar ahora...
- ¿Es cortita? Bueno, a ver. Cuenta una historia cortita.
- Mira. Es que... había una vez una caperucita...
La risa escapa sin remedio. No me puedo enfadar.
- ¡No me tomes el pelo, enredadora! A dormir. Buenas noches, princesa.

1 comentario:

Lucía Martínez Odriozola dijo...

Luego, más tarde, te sorprende cuando voluntariamente desean dormir. No sé si de repente entienden que dormir no es morir.