21/6/09

Hijas de la farándula


Nos hemos aficionado al teatro, cada una en su estilo. Y a ninguna de las dos nos importa demasiado que los actores hablen en polaco. Hace unas semanas convencí a un par de compañeros de la universidad para que me acompañaran a ver Król Lear (traduzco, para los que no entendéis polaco: El rey Lear), solamente porque el cartel -un arlequín sonriente abrazando a un anciano aún digno pero perdido, sobre fondo negro- me había parecido muy interesante y prometedor. La obra no me decepcionó en absoluto. No entendí el texto, claro, pero la pantomima dominaba la escena y el arlequín era el maestresala. También ayudó, claro, aquello de conocer el argumento de antemano.
Estos días se celebra en Wroclaw un festival de teatro con la excusa de que hace diez años que murió su dramaturgo menos convencional: Jerzy Grotowski (realmente un innovador, aunque no estoy cualificada para juzgar sus logros), así que pude asistir a una nueva representación: Kaspar. Esta vez no tenía ni idea del argumento, así que un amigo me cuchicheó un resumen antes de que se apagaran las luces: Es acerca de Kaspar, el niño que encontraron en Berlín; el niño salvaje. Está muy conectado con lo del niño salvaje y con Rousseau. Me gustó. No entender el texto te obliga a fijar la atención en el decorado, los movimientos, los tonos de voz, las expresiones. Pero también es cansado. Así que sobre las 12 (había empezado a las 11 de la noche) empecé a notar lo pesados que pueden llegar a ser los párpados. El actor -Kaspar- que hacía un rato que monologaba por el escenario, debió de verme, en primera fila, dando cabezazos (cosas del teatro de vanguardia: el escenario acaba donde empiezan las sillas, las luces se mantienen encendidas, el actor interactúa con el público...) y decidió despertarme. Se acercó y me habló directamente. No entendí nada.

A Joana le fascina el Bajkobus, que explicaré otro día. De momento sólo la foto, a modo de aperitivo.

1 comentario:

Txarlin dijo...

Gracias por la postal. Besos