12/2/13

Una escena


Suponía yo que con la edad el pensador de Joana, aunque seguía ahí, había madurado al estilo de los pensadores más clásicos, y que ahora rumiaba las ideas antes de soltarlas. Por suerte, hay pensadores que no cambian.

Interior. Día. Madre e hija desayunan con tranquilidad. De fondo, la radio.

- Mamá, mañana tengo una boda.
- ¿Qué?
- Que mañana tengo una boda.
- Ah. Una boda. ¿Quién se casa?
- Mi yegua, Rayo, con un caballo que se llama Trueno.
- ¿Y a su hijo le pondrán Relámpago y a su hija Lluvia? ¿O Tormenta?
- Tormenta, creo. Les gustan mucho esos nombres.

Exterior. Día. Madre e hija caminan hacia el colegio. La hija camina ligera; la madre se concentra para empujar una silleta cuesta arriba sin perder el aliento.

- Mamá, esta noche esto -con el índice señala su cabeza- me ha dado un trabajo...
- ¿En... serio...? ¿Por... qué...?
- Hombre, ¡por todos los preparativos de la boda!
- Ah, claro...
- Yo he preparado los adornos del techo, porque los demás no llegaban.
- Los invitados, ... ¿eran personas.... o caballos...?
- Personitas y caballitos. Es que son todos pequeños. Pero yo hago chas y se convierten de mi tamaño. Así puedo montar a caballo. Mira, mamá, este es un hermano de Rayo. Se llama Humo. ¿Qué nombres más raros, verdad?


1 comentario:

Gonzalo dijo...

Me parece que si Joana sigue creando historias y se hace un blog, se podría llamar "Las historias de Joana".

Le veo trabajando en un teatro.