17/12/07

¡Fiesta!


El primer susto de la tarde nos lo dio el payaso. Como Joana no está familiarizada con las narices rojas y los zapatones, lo miraba con recelo, pero se acercaba, cauta, cogida de mi mano. El payaso se agachó para recibirla con una sonrisa (roja, blanca, negra) y un niño aprovechó para arrancarle gorro y pelucón azul. El payaso gritó y se avalanzó sobre el ladrón, Joana gritó más, se escondió llorando en mi abrazo y no quiso saber más del pobre payaso.

La merienda la devolvió de nuevo a la alegría de la fiesta prenavideña. Hasta el momento de los juegos. Primer juego: "Vamos a atarnos estos tres globitos en el tobillo, y tenemos que intentar reventar a pisotones los de los demás. Ganarán aquellos que conserven alguno de los globos intacto", decía el payaso-maestro de ceremonias. Joana se dejó atar los globos al tobillo, pero lo miraba todo con creciente sospecha. Su cabecita descifró el enigma justo antes de iniciarse la batalla:

- ¡Quítamelos! ¡Quítamelos!

Se los desaté y los abrazó, y se quedó a mi lado, sufriendo.
Ya conté que el mejor amigo de Joana es un globo rojo (que solo ella y -presumiblemente- J. pueden ver) que la acompaña a todas partes. En la película de "El globo rojo" (advierto que ahora destriparé el final) el globo es alcanzado por una pedrada y luego reventado de un pisotón. Se entiende así que Joana no quisiera participar ni entendiera lo que hacían esos niños.

- ¡Los están rompiendo...! ¡Los globos no son para romper!

Terminado el juego, terminó la pena. Esta vena sensible se desmitificó con el último de los pasatiempos: carrera de pollitos. En cuanto vio a un par de niños arreando cucharazos de palo a dos asustadísimos pollitos por un circuito de cartón aseguró: "Yo también quiero". Y participó, y no fue la más bruta, pero tampoco la más delicada con las bestias.

Así, a media voz, confieso que yo también participé en el juego de los pollitos. Gané.

4 comentarios:

Marc Roig Tió dijo...

Los globos no son para romper ahora. Seguro que dentro de un tiempo no se salvará ni uno de las garras de Joana.

Enric dijo...

¿Carreras de pollitos? Suena interesante. Aunque, la verdad, no sé si los niños palestinos respetarían las reglas: su "vena sensible" presenta más síntomas patológicos que la de Joana...

J. dijo...

Pisar un globo. Cuánta maldad.

(Y cuanto me ha gustado la historia). Joana, tremenda. Como mòmo.

J. dijo...
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