12/7/08

para leerlo cuando deje de querer abrazarme


Esas pequeñas sorpresas que hacen de un día agradable un día fantástico:
Mientras trabajo frente a mi ordenador Joana ayuda a su abuelo en la cocina, con su delantal naranja y sus manos ávidas de pimiento, zanahoria o un poco de salsa. Pero, sin motivo, viene corriendo y me abraza:
- ¡Mamá, mamá! ¡Te quiero muchífimo y nunca te dejaré sola!

7 comentarios:

Ale's mom dijo...

Es una hermosa anécdota, pero... ¿no te has dado cuenta de que sucede muy convenientemente a sólo horas de que te vuelvas a ir? ¡Esa chiquilla es muy hábil! Dale muchos besitos de nuestra parte.

mòmo dijo...

Me he dado cuenta, sí...

Enric dijo...

Esa foto, ¿no la tienes a mayor resolución?

Liliana dijo...

Es bella tu hija...vivo las experiencias con ustedes desde lejos..besos a las dos

Andanhos dijo...

¡Es un encanto!

J. dijo...

Cuando ya no quierea abrazarte, si es que pasa alguna vez -y no pasará nunca-, no te acordarás de lo que una vez pensaste para escribir este post.

mòmo dijo...

Gracias, Chiky, es bonito saberte cerca. Liège, una pequeñita parte del mérito te corresponde, como tía brasileira de joana. J., ¿pretendes animarme?