19/2/09

cuando tengo que enviar un mensaje muy muy lejos


Joana quiere pintar en el oratorio. No quiere pintar el oratorio, sólo es que se de vez en cuando necesita huir del bullicio y buscar un refugio tranquilo. Hoy ha sido el oratorio. Está de espaldas al altar, ni sentada ni de pie, más bien balanceándose apoyada sobre el banco, enfrascada en dibujar algo en la hoja de papel que ha traído consigo.

Le piden que salga. Creen que porque está sola le pasa algo. Y llego yo. Y me ve. Y ahora sí le pasa algo: tiene un ataque de mamitis. Llora porque la echan, llora porque quería pintar, llora porque quiere mimos y abrazos.

- ¿Pero qué hacías aquí?
- Es que... Es que... Es que... Yo quería... decirle... a la Virgen...
- ¿?
- ... que le dijera al Niño Jesús... que... le dijera... al san José... que le dijera... a... a... a...
- (¡ay!, que tendré que empezar a preparar una respuesta...)
- ... al abuelo Luis una cosa... Y no me han dejado.

2 comentarios:

ERT dijo...

Los contactos del cielo los tiene bien trabajados. Ahora le toca ganarse a alguien en la tierra para que no la echen...

pau dijo...

Siempre me emociona.