25/6/09

facilidad de palabra


Cuando ya he agotado toda la paciencia que soy capaz de llevar conmigo, cuando me siento incapaz de responder otro por qué sin elevar el tono, cuando he apartado de delante de Joana todo lo dañino o frágil y, aún así, el peligro sigue revoloteando,...

- Anda, Joana, ve a buscar un camarero y pídele la carta de postre.

Estamos cenando en uno de los restaurantes del Rynek, de los de "para turistas", con Marc y Cipri, que se han dado una vueltecilla en tren para venir a visitarnos a Wroclaw. Disfrutamos de unos minutos de silencio, aunque procuro no perderla de vista: tiene cierta facilidad para confundir a cualquier cliente de camisa blanca con un camarero. Al entrar, por ejemplo, mientras esperábamos que alguien nos asignara una mesa, su buen corazón la ha empujado a traernos de la mano un "camarero"; no sé de dónde lo sacaría, pero era un comensal que, por fortuna, se lo ha tomado bien.

Joana reaparece, para sorpresa nuestra, con la carta de postre. Sé que ha aprendido mucho polaco, pero ¿a pedir una carta en un restaurante?

- Joana, ¿has cogido la carta o te la ha dado el camarero?
- La he pedido y me la ha dado.
- ¿Y qué le has dicho para pedirla?
- Ah, pues the carten the postren.

3 comentarios:

Liège dijo...

¡Es por eso que me encanta esa niña!
¿Qué culpa tengo yo si la canción tiene una variante?
Besos.

Sergio dijo...

Pues hasta yo lo he entendido, y eso que no hablo polaco.
(y menos pereza al hacer fotos, que esta es vieja y la de la entrada anterior repetida; aunque si le has dado tu cámara a Marc quedas perdonada)

mòmo dijo...

Bueno, Sergio, pero al menos alguien ha dicho algo, aunque sea para criticarme las fotos...