7/10/09

La repetición del mensaje no mejora su eficacia


- Joana, no comas más galletas, que después no cenarás.
- Mamá... Sólo esta... Es que de estas no he comido...
- No. He dicho que no. ¿Recuerdas ese arroz tan rico con salchichas y costilla? Es lo que hay para cenar, ¡sólo faltaría que no te lo terminaras!
- Pero, mamá, de estos... -Señala con dedo goloso una especie de polvorón nevado de azúcar-.
- He dicho que no. Que luego no cenas. Pero mira, se me ocurre una cosa: vamos a envolverlo con una servilleta y te lo guardas para después de cenar.
- Pero...
- ... ¿Lo dejamos, entonces?
- No. Para después de cenar.
- Bien. Toma. Llévalo con cuidado, no vayas a chafarlo.
- Sí.
Aún tardo un poco en despedirme, recoger las mochilas y bajar. Joana me espera en la puerta, con la servilleta en un puño.
- ¿Quieres que te guarde eso antes de que se te destroce?
- Sí, toma.
En la servilleta sólo hay cuatro migas.
- ¿Dónde está?
- Se me ha caído.
- Joana...
- ¡Era una broma! Es que... me lo he comido.
- ¿No te había dicho que no? Mira: ahora vamos a casa y cenarás y te aseguro que te terminarás todo lo que te ponga en el plato, aunque lo vomites. ¿Me has entendido?
- Sí.
***
- Aquí tienes. Recuerda que tienes que terminártelo todo. Ni siquiera comentes que no quieres más.
- Sí.
Empieza a buen ritmo, pero el polvorón se deja notar y ella va perdiendo fuelle.
- Mamá, mira. Si quieres, me lo como, pero esto que queda en el plato, ¿prefieres terminarlo tú o que me lo coma yo?
- Ni lo preguntes. ¿No te dije que terminarías tu cena aunque la vomitaras? Pues eso, que ni me lo preguntes. A terminarlo todo. ¿Sí?
- Sí. Pero, ¿prefieres que me lo coma yo o te lo comes tú?

2 comentarios:

Sergio dijo...

Llegará el día en el que los niños, además, se acaben la cena y no sabremos qué decir.

Enric dijo...

¿Quién ganó?